La geografía se va  vistiendo de blanco para ofrecernos esas espectaculares vistas con las que deleitarnos; pueblos de montaña y bosques nevados, naturaleza blanca que nos conquista en cada mirada.

En estas fechas hay lugares mágicos donde perderse unos días; lugares  para encontrar el silencio y empaparse de esa belleza profunda que nos hipnotiza. Para ello, pocos espacios más idóneos que Borda Aránzazu, cerca de Oñati en Gipuzkoa.  Antiguas cabañas de pastores rehabilitadas con el acierto de la comodidad y el lujo de lo sencillo. En el exterior, los frondosos bosques del parque Natural de Aitzkorri y en el interior, un enclave inigualable desde donde disfrutar sin prisas y al calor de la chimenea, de ese entorno maravilloso que nos sume en una placentera calma.

Vivirlo y disfrutarlo… para volver siempre a ese cobijo que es Borda Aránzazu.

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