¿Te suena eso del Movimiento Slow ?

Ahora, con todos estos anglicismos que nos bombardean por todas partes, no es difícil que nos suenen conceptos y que muchos nos parezcan similares.

En este caso, el Movimiento Slow quiere iluminar la posibilidad de llevar una vida más plena y desacelerada, haciendo que cada individuo pueda controlar y adueñarse de su propio periplo vital. Saber detenerse y disfrutar de un presente sosegado que en demasiados casos queda anulado por las obligaciones de un futuro más inmediato, y que por añadidura además, no se puede controlar, aunque lo pretendamos.

Las ciudades, la comida, e incluso el turismo, son espacios vitales en los que sin renunciar a la tecnología, podemos mejorar nuestras experiencias simplemente olvidándonos un tiempo del reloj y de lo que se supone son nuestras obligaciones diarias.

Frente al ritmo y la cultura acelerada que se ha impuesto a nivel global, en el trabajo, los negocios, la familia, la educación etc… surgen pequeñas iniciativas, algunas ya consolidadas, en las que se hace autocrítica y observación de la situación en la que nos encontramos, y se dan posibilidades de vivir el momento presente de otra manera, recuperando de ese modo la sensibilidad para con la vida, la calma, el disfrute de unas circunstancias que nos rodean y que en muchos casos nos son ajenas.

Más allá del simple nombre y de la moda, el movimiento Slow significa un querer mirar hacia dentro y recapacitar, permitiendo de ese modo mirar hacia fuera y descubrir. Personas, ciudades, alimentación, viajes…. Se suman a este concepto; propuestas todas ellas que arrojan un poco de luz en las tinieblas y que, se queden o no en anecdóticas, muestran que hay una intención, un camino alternativo por el que se puede vivir la vida.

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