La mítica Shangri-la

Llegar a una tierra de felicidad… casi aislada del mundo exterior, y poder dejar atrás las dificultades y obstáculos del camino.

Ese fue el sueño del escritor James Hilton cuando publicó , allá por el año 1933, Horizontes Perdidos, la novela que describía una maravillosa ciudad ( más bien un gran Monasterio ) donde todo aventurero quería llegar, pues se decía de ella que era un oasis de paz y felicidad, en las montañas del Himalaya.

De las descripciones fantásticas que Hilton hizo de la ciudad, de su forma de gobierno, de su justicia, de su filosofía de vida, nació el concepto del mítico Shangri-la como el de un lugar utópico al que se quiere llegar, reflejando con ello de alguna manera, el ansia del ser humano por alcanzar la sabiduría plena para una vida de paz y armonía.

Un anhelo común en todas las etapas de nuestra evolución, más aún ahora si cabe, cuando tenemos a nuestro alcance multitud de estímulos, información, lugares, experiencias… que no parecen saciar nuestra interminable sed de más y más… cuando quizá en el fondo se trata precisamente de lo contrario…. Menos de todo.

Pues  bien sea la que James Hilton describió, bien sea otra que nació de ella… lo cierto es que al norte de la provincia de Yunan, en  China, existe una hermosa ciudad con ese nombre, que se recorre despacio y entre asombro constante, pues muestra una bella arquitectura y antiguas tradiciones que nos retrotraen a otra época… la vida es tranquila, la gente amable, el lugar evocador… aunque sea sólo por lo que nuestra imaginación recrea.

Me atrevo a decir que todos llevamos una Shangri-la en nosotros/as… y que ya es hora de dejar de buscar fuera para empezar a mirar dentro…